Mi licuadora inteligente
El vendedor me advirtió que se trataba de una licuadora inteligente, pero nunca sospeché que lo fuera tanto. La bicha calcula la longitud de la hipotenusa de un triángulo mientras mezcla un batido de níspero o, cuando espuma un Toddy, descifra el género al que pertenecen los ángeles, asuntos bastante obvios para los artefactos de última generación.
Peroles antes brutísimos ahora derrochan sabiduría. Las arroceras inteligentes se apagan solas si el grano está cocido, o hay ropa que es una lumbrera y, en respuesta a sensores ocultos a la altura de las axilas, despide en el momento preciso una ráfaga de desodorante con esencia herbal. Pero mi licuadora inteligente se pasa de maraca.
Asiste a los festivales de cine en lengua extranjera, y los domingos (toda licuadora inteligente es progresista y no trabaja los domingos) acostumbra irse hacia los lados del Ateneo a disfrutar de las exposiciones o a escribir sobre el césped (para ella no hay grama sino césped) poemas electrizantes.


casillero







4 Comments:
Uno siempre te lee de un tirón, asintiendo y sonriendo.
Genial, para variar.
6:13 PM
Guao! Tienes todo un Don, que Dios te bendiga por eso.
Me encantan las personas que saben llevar las buenas energías
Besitos y saludos
11:29 PM
JJAJAJJJAJAJAJJAAAJJAAA GENIO!
1:46 AM
Y eso que tu licuadora a ún no ha comenzado a discutir con tu computadora acerca de tu estilo literario. Quién sabe que le dirá el editor de textos, porque ese cree que se las sabe todas.
11:01 AM
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