30 octubre 2007

El botellón

Ya perdí la cuenta de las mujeres que me he levantado a la salida del abasto ¿Cuál es mi truco? Cargar con gallardía el botellón de agua. “Guapo… ¿y a dónde te diriges con ese botellón?”, me cortan el paso desde jovencitas hasta señoras de la tercera edad cuando voy con el envase parapetado sobre una de mis clavículas, tarea que sin duda refresca en un rincón del alma femenina la imagen ancestral del tipo camino a la cueva con una pierna de mamut sobre los hombros para proveer de sustento a los suyos.
Y es que el manejo público de dicho artículo revela rasgos de carácter muy apreciados por las damas. En primer lugar, el sentido de la responsabilidad, que transportar tan pesado mamotreto es garantía de mansedumbre y cumplimiento del deber. También, confirma la posesión de vitalidad y salud con mayor contundencia que una tanda de anaeróbicos en el gimnasio (ningún debilucho ni aquejado por hernias discales soporta 5,1 galones del preciado líquido sobre el lomo). Las muchachas en edad casadera saben esto, convencidas de que quien pueda con un botellón, logrará la romántica hazaña de alzarlas en peso para cruzar la puerta de la alcoba durante la luna de miel.
Otro atributo es la destreza manual en compañía de la paciencia, cualidades ineludibles al momento de destapar el botellón. Ni el desarme de una ojiva nuclear demanda tanta pericia. Cualquier recurso es válido para conseguir la victoria en esta pelea cuerpo a cuerpo, desde un cuchillo de sierrita, alicates, o la efectiva maniobra de caerle a mordiscos a la tapa.
Los incautos delegan en terceros la delicada tarea de conducir el botellón hasta la cocina ¡Cuánta inocencia! Si las películas y series de TV señalan a los jardineros como responsables de que muchas esposas de habla inglesa incurran en la infidelidad, la versión criolla sería el muchacho del botellón. Así que no se excuse con que llegó cansado del trabajo y asuma el rol que, desde las clásicas tinajas de la época independentista, la historia le reserva:
- La tinaja está vacía –sin duda recibió más de una vez Manuelita Sáenz al Padre de la Patria cuando éste aún no terminaba de bajar de Palomo.
- Mi vida, estoy cansadísimo. Vengo de atravesar el páramo de Los Andes y todavía me quedan cuatro naciones más por libertar.
- Déjate de pretextos y te me vas ahorita mismo al pozo a llenarme la tinaja.
Porque la paciencia femenina abarca muchas áreas, menos ver el botellón vacío por más de un día. Si, por el contrario, usted desea romper con su pareja, deje que las arañas tejan la coartada sobre la boca de estos recipientes.
De allí que cuando vea en la calle a una dama que arrastra sus pies, fatigada bajo el peso de un botellón, puede usted jurar que esa mujer lleva el corazón roto.

10 Comments:

Blogger daniela said...

Jajaja... DIOS CASTORR!!! No paro de rier con este blog. Además, también nos enseña sobre la cultura popular venezolana =P Por tu culpa ahora soy UNA ADICTA CRONICAS!!! Genial como siempre. Gurr bays

10:34 PM

 
Blogger Rafael Jiménez Moreno said...

Amigo Cástor,

sólo un genio inmarcesible como el suyo podría haber hecho del "botellón" el protagonista de una crónica tan divertida y exquisita. Qué te puedo decir que no te haya dicho antes. ¡Qué grandeza hermano! Por favor, sigue escribiendo

Un abrazo

10:33 AM

 
Blogger Deya said...

Manuelita Sáenz!!! Diossss tenía añísimos sin oir ese nombre.

Castor eres ESPECTACULAR. Que talento !

Un abrazo desde el exilio.

Y mira, será que vienes a ayudarme con el botellon? Jajjajaaaa.

1:22 PM

 
Blogger CHJ said...

Cástor te pasastee....casi me orino leyendo esto!!!!

Gracias por poner tu talento a disposición de todos los que te visitamos!

saludos! ;)

3:14 PM

 
Anonymous mujerloba said...

¿Y qué me dices de ese otro reto masculino representado por las bombonas de gas? Hasta es más delicado, porque una colocación inadecuada del repuesto y ¡buuummmm!

3:51 PM

 
Blogger Clara Gescovich-Pepe Curti said...

A mi esposo no necesito recordarle que debe recargar el bebedero con el dichoso botellón ,cual gacela solitaria lo hace cada vez que es necesario y sin chistar , una verdadera joyita... pero es sólo mío... míooooo

10:29 AM

 
Blogger Maléfica said...

Lo que no me cuadra mucho es lo de ponerle cachos al marido con el hombre del botellón ¿o será que a mi casa le tocaron los feos?

2:51 PM

 
Blogger Brisa said...

Opino como Maléfica... será que en mi casa tocaron los feos?

9:23 PM

 
Anonymous Anónimo said...

Lo publican hoy 11 de Noviembre en la revista Dominical y me vuelvo a reir. El truquito de llevar con aspecto varonil la botellita genera mucho mas que carcajadas.
Que no cese el botellon.
Saludos

4:03 PM

 
Anonymous Lily Monsters said...

Jajaja, mi esposo ni siquiera lo carga lo hace rodar por el piso porque si lo alza le da lumbago

11:50 AM

 

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