domingo, enero 13

El ADN no es escaparate de nadie

Controversias como la legitimidad de los restos de Bolívar alojados en el Panteón Nacional, la ascendencia del niño Emmanuel, más el inmenso aporte de series televisivas tipo “CSI” y “Huesos”, lograron el sueño imposible de los profesores de Biología de bachillerato: familiarizarnos con el intrincado mundo del ADN.
Ahora cualquier manganzón sabe que en el interior de las células espera una verdad indiscutible, al punto que las pruebas de paternidad superan la fe en una madre. Hasta ayer un “padre” moreno y de pelo chicha tragaba grueso ante el hijo de cabello rubio y ojos azules (rasgos característicos del conserje o algún vecino), teniendo que confiar en la palabra de “su” mujer cuando salía a relucir el tema de la inconsistencia física del tripón.
Pero el ADN no es escaparate de nadie. Nótese como en las maternidades ahora los padres no se emocionan inmediatamente después del parto, sino que aprovechan a que la recién parida vaya al baño para, entonces, extraer un hisopo y frotarlo con delicadeza sobre las paredes internas de las mejillas del querubín. De los resultados del análisis dependerá la alegría del orgulloso progenitor, o el estallido de un zafarrancho de padre y señor mío.
Me figuro que esta circunstancia llevará a la incorporación de un nuevo personaje en las telenovelas, el analista de pruebas de ADN. Superado el recurso de la paternidad dudosa que inspiró clásicos como “El derecho de nacer” y “Topacio”, los guionistas modernos procurarán mantener el misterio de la trama ambientando las escenas cruciales dentro de las instalaciones de un laboratorio. Y los televidentes, cuales lumbreras del IVIC, comentarán entusiasmados el capítulo de la noche anterior:
- Ya decía yo que el ácido desoxirribonucleico de ese carricito no era igual a los nucleótidos de la desoxirribosa de Segismundo -planteará, mientras elige las mejores verduras del abasto, una doña a otra.
- Recuerda que el estudio de la citosina fue aplicado a la caspa y no a la raíz del pelo. Falta saber si allí la base nitrogenada de la guanina incide en la mutación del tejido mitocondrial.
El asunto da para la esperanza.
Yo, por ejemplo, reviso periódicos viejos para ver si Carlos Slim o Bill Gates, señalados por la revista Forbes como los hombres más ricos del mundo, visitaron Maracaibo a exactos nueve meses antes de la fecha de mi nacimiento. De corroborar esta hipótesis, moveré cielo y tierra hasta conseguir un retazo de sus cutículas, un ápice de pestaña, una ñinga de saliva, ilusionado en que dé positivo mi sueño biogenómico.
Y no dudaré en irrumpir en la oficina de alguno de los dos para, ajeno a los reproches, aturdido por la emoción, gritar: “¡Padre! Heme aquí"

4 comentarios:

Andrés Schmucke dijo...

Jajajajajajajajaja, este blog es demasiado bueno jajajajajajaja... Castor yo quiero que me hagan un loguito gratiñan... que debo hacer???

Un saludo y de verdad que me muero de risa con Crónicas de Lo Crónico

Maléfica dijo...

Ojo es IVIC Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.

Buena la crónica pero el vicio profesional me llevó a fijarme en los errores científicos. Te lo dejamos pasar porque la mayoría de los lectores no sabrán de que hablo ...

Cástor E. Carmona dijo...

Gracias, Maléfica, ya corro a corregir la rebuznada

Maracuyá dijo...

Mmmmm si corroboras que alguno de ellos dos es tu padre.... Mmm yo puedo se tu hermana perdida? Correr a ti para abrazarte y decirte "Hermano, aquí estoy".