viernes, enero 25

Una rosa no es una rosa

Numerosas circunstancias atentan contra la vieja costumbre de regalar flores a una dama, toda una ciencia. El primer trance ocurre en la propia floristería, donde le saldrá el tiro por la culata al despistado que ignore que los claveles son para honrar a los difuntos, o que el crisantemo amarillo simboliza la confesión de un engaño. Y aunque la rosa roja sea elegida como salida frecuente gracias a su significado pasional, presentarse con media docena durante la primera cita ha llevado a más de una destinataria a huir azorada ante lo zumbado del gesto.
Luego acontece el episodio de caminar con el ramo por la ciudad. El hombre más gris se transforma en el protagonista de la calle cuando lleva en las manos un ramo de flores. Ningún peatón es indiferente al avance de este colorido espectáculo sobre la acera. A quienes sufrimos de miedo escénico nos aterra ser el fragante centro de atención y blanco de juicios que van desde el de la doña enternecida por una delicadeza que desde hace mucho no recibe de su marido, maridos que murmuran “allá va un sometido”, o quienes equiparan matemáticamente el volumen del sentimiento amoroso con la corpulencia del ramillete: si el dinero alcanzó apenas para unas pocas margaritas perdidas entre un follaje torrencial, no faltará el transeúnte que deduzca, casi con lástima por la agasajada, "ese piche ramito me dice que no la quiere mucho el muy miserable”.
En algunos casos es la propia receptora la principal amenaza de esta práctica en peligro de extinción. Entregado un arreglo con motivo de cumpleaños o el Día de San Valentín, la frase “gracias, que bonitas…” es seguida por un silencio expectante... Digámoslo de una buena vez: las mujeres son unos linces en materia floral y así sufran de alergia a los pétalos, ni locas rechazan lo que califica como anticipo del regalo de verdad verdad, a saber, zarcillos, un perfume o una noche de perreo.
Y mucho cuidado con obsequiar flores sin causa aparente, circunstancia que acalora la malicia femenina hasta el punto de ebullición. “¿Y eso? ¿Qué hiciste ahora? Seguramente la culpa te está carcomiendo la conciencia ¡Vamos, zángano! ¡Confiesa!”, me han respondido el gesto, mientras permanezco paralizado (o, para utilizar el término exacto, desenmascarado) en el quicio de una puerta.
Pero que los eventos descritos no quebranten la hermosa costumbre de mimar con flores a una dama en ocasiones estratégicas, que si un tupido detalle no aplaca los reproches cuando uno llega a casa después de dos días de desaparecido, sin duda resulta muy útil como espinoso escudo defensivo, amén de las soberbias cualidades de las compresas de caléndula para combatir las infecciones por cortadura, golpes, fracturas óseas, electrocuciones y quemaduras…

6 comentarios:

Guso dijo...

jajaja! eso de regalar flores es toda una aventura, yo no acostumbro a usar ese tipo de detalles, tan solo lo hago cuando verdaderamente me carcome la conciencia, por algo grave que hice... y generalmente son rosas azules para salir del cliche de las rosas rojas! saludos!

Anónimo dijo...

En mi vida he tirado muchos recuerdos: cartas, fotos, rulos, entradas a conciertos, papelitos... ¡hasta una alianza de oro! Pero la rosa no. La guardo entre las páginas de un querido libro viejo y, despatarrada, sigue hablándome en medio del silencio de quien me la mandó hace mucho. No, no voy a tirarla, no. ¿Qué alma femenina no se vuelve untable frente a la verborragia de una sola rosa?

Yudith dijo...

Dudo que hayan feminas que no le gusten las flores y si son obsequiadas por su otra mitad, su complemento, su amor...asi sea como excusas!, es lindo recibirlas!

Ariana Guevara Gómez dijo...

Jajajajaja.. Muy bueno el escrito.. Es cierto eso que dices que cuando se regalan flores sin motivos aparentes, produce suspicacia en las mujeres. A mí me ha pasado: siempre sospecho de mi novio cuando se le ocurre darme algún detalle inesperado.. Es que las mujeres somos imcomprensibles, definitivamente!

Maracuyá dijo...

shhht, no le digas a nadie, pero prefiero las rosas blancas... Siempre seran bien recibidas, pero si me ofreces un beso, éste tendrá preferencia.

Casa Roccocuchi dijo...

ajá y de donde saco esa ventanita para que coloques mi logo??? es que soy analfabeta! jeje