domingo, abril 20

Seamos inteligentes

Antes como que era más fácil ser inteligente por la sencilla razón de que se hablaba de un único tipo de inteligencia, me explico, expresarse con soltura o ser hábil en la resolución de problemas en un área específica eran requisitos suficientes para figurar como un lince. Pero a la inteligencia le parió la gata y ahora un PhD en Física Molecular no escapa del riesgo de ser acusado, al menor descuido, de bestia torpe e ignorante.
Se insiste, por ejemplo, en la urgencia de dominar la inteligencia emocional, y podrá usted descubrir la fórmula de la fusión fría pero si llora cuando le cae un martillo en el dedo gordo del pie, será calificado de cavernícola en materia de emociones; mientras que para el excelente manejo de la inteligencia sexual resulta poco útil saber quién inventó la penicilina (aunque para este ámbito no está de más conocer en cuál ambulatorio la administran). Como es imposible ser una hojilla en todo, existen variantes de la inteligencia a cultivar para no pasar por bruto y relucir como una lumbrera:

Inteligencia inflacionaria
Practicada por el ama de casa cuando con un paquete de harina rinde 47,5 arepas, llega con un pote leche en polvo pese al feroz desabastecimiento, o adquiere los productos de la cesta básica con el 82,3% de un salario mínimo, habilidades lógico-matemáticas que eclipsan a las lucidas por Einstein y su e=mc².

Inteligencia estética
Pesar 90 kilos y por ello no salir en lycra a la calle demuestra una lucidez apabullante.

Inteligencia crediticia
Ocupa el lóbulo parietal inferior del cerebro, encargado de enviar señales de alerta al sistema nervioso cuando un mala paga solicita dinero prestado, generando así la reacción del músculo lingual con la subsiguiente respuesta sonora: “Chico, te facilitaría esos reales… pero yo también ando en el ladre”.

Inteligencia melódica
De la que careció Rafael “el pollo” Brito cuando grabó “Arroz con leche”.

Inteligencia laboral
Propia de quien responde “¡claro que sí!” cuando el jefe pregunta si está a la línea o si la corbata amarillo pollito le hace juego con la camisa fucsia que lleva puesta.
Inteligencia automotriz
Incorporarle al vehículo alcayatas y un chinchorro para hacer más grata la espera durante las horas pico, es una agudeza exclusiva de mentes iluminadas.
Inteligencia marital
Estrechamente relacionada con la inteligencia lingüística, es decir, el buen bembeo. Caracteriza a quien por irse de farra con los amigotes le dice a su esposa “Querida, hoy llego tarde porque voy a una vigilia en protesta por la fuga de cerebros en el país”. El problema está cuando la esposa también domina este tipo de discernimiento y le responde: “¡Qué bello gesto, mi vida!.. ¿Y dónde es eso para irte a acompañar?”.

4 comentarios:

Mariale divagando dijo...

jajajajajaja
Totalmente cierto lo del Pollo!!!

Anónimo dijo...

tantas inteligencias sueltas y la que ligué no sirve pa nada...

Janecita. dijo...

Hasta la inteligencia se ha descentralizado!

Abrazos,

;)

Andrés Schmucke dijo...

Y yo que escribi en el trabajo presidente con "C" o sea, "precidente", estoy perdiendo mi inteligencia... fue lindo mientras duro...

Saludos de un amigo que también lo admira...