sábado, agosto 23

Fases del pollo marital

DURANTE LA PRIMERA CITA
- En estos días leí, preciosa, que un grupo de científicos israelíes concibió a partir del cruce genético otro tipo de pollo, sin plumas y tan jugoso como el ave doméstica de siempre, pero cuya carne blanca de los pollitos se caracteriza por la ausencia total de grasa. Claro, tú, con esa figura que tan bellamente engalana esta pollera, no necesitas ni necesitarás nunca comer eso.
- ¡Ay! Pero qué instruido y dulce, además de auténtico: traerme en la primera cita a una pollera demuestra que eres un ser humano genuino, legítimo, ajeno a las apariencias o las falsas virtudes.
- Modestia aparte, así mismito como dices soy yo. ¿Y cuál es la pieza de tu predilección? ¿La pechuga o el muslo?
- La que me sirvas. No soy de buen comer.
- Pide lo que quieras, y date tu tiempo. Así podemos conocernos a fondo… aunque ¡aquí llega la pechuga que merece una reina como tú!
- ¡Graaaaacias! Voy a guardar una alita para llevarle a mamá. A ella le fascina el pollo.
- ¿Le fascina el pollo? Yo preparo uno con jengibre y especias que me queda de rechupete. Deja esa alita ahí: vamos a ordenarle a tu madre uno entero con bollitos y todo para que se lo lleves. ¿Te provoca un vinito? ¿Guasaquita? ¿Postre?

EN LA LUNA DE MIEL
- ¿Ya te dije que inventaron un pollo sin plumas?
- Creo que sí, la verdad…
- No importa. Aquí tienes el muslito, tesora; que ya sabes cuanto adoro yo la pechuga. Y come rapidito para que volvamos al nido. Ah, y no comas mucho, ya sabes lo que se dice: mujer llena no retoza.
- Claro, papi, para llevar. Más tarde saboreas esa o cualquier otra pechuga que se te antoje.
- ¿Y la guasacaquita para el bollito?
- Ji, ji, ji, grosero.

A LOS 7 AÑOS
- Qué vaina, chica, me agarraste otra vez la pechuga. Dame acá eso ¡antojosa!
- Tú si eres lambusio, sin mencionar lo agarra´o. Meses sin salir de casa y me arrastras de nuevo a este antro de pollera.
- Qué ingrata eres, uno que hace un sacrificio para que distraerte y es así como agradeces. Y traga rápido.
- ¿Me pides un refresco?
- Pásalo con agüita, que además de ser gratis sirve para rebajar los cauchitos y, de paso, hidratar la piel porque, sinceramente…
- Eso no me decías antes.
- En este sitio sí se tardan. Mejor pedimos el pollo para llevar porque hoy hay partido en la tele. Y no me vengas con que de regreso pasamos por donde tu vieja, que nos deja sin comida. Es una nirgua, come hasta cresta, y es que de tal palo…
- ¿Pedimos un postrecito?
- En casa hay gelatina.

LUEGO DE LA DÉCADA
- Mesonero, aquí, lo mismito de siempre.
- Ah, y un picantico... para variar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Las relaciones nacen y crecen hasta llegar a una meseta donde cambian o se estancan y pudren... Por eso no hay que ir a la misma pollera de siempre... jeje...

Maracuyá dijo...

Estemmmm..... La clave?.... Cambiar de Rest. a menudo.

CHJ dijo...

jajajajajajajajajajajajajajajaj

Dios que maldad....peo es cierto