martes, junio 15

Crepúsculo al descubierto


Así como ocurrió con el libreto del final de Harry Potter, recientemente el grupo de guionistas de la última parte de “Crepúsculo” (cuya tercera entrega se proyecta en el país esta semana) dejó abandonado en una cantina el manuscrito de 118 páginas donde se revela el desenlace de esta epopeya vampírica contemporánea. A las pocas horas, ya el material circulaba por Internet, contratiempo ante el que la escritora Stephenie Meyer comentó al New York Times que no ahorraría esfuerzos hasta dar con los responsables. Como uno no es escaparate de nadie, reproducimos en estas líneas la escena final; así que si usted es fan de esta odisea plena de vampiros lánguidos, papeaos hombres lobo y -según se desprende del guión profanado- demás bichos legendarios del séptimo arte, detenga aquí la lectura en aras de mantener intacto el ensueño romántico de la saga.

Cocina llena de humo de cigarro. Varias latas de cerveza tiradas en el piso. Se observa a Edward, Frankestein, La Momia y al Hombre Lobo sentados alrededor de la mesa improvisada rápidamente para un partido de dominó:
- Edward: Panales, ¡chola que ahorita llega la cuaima!
- La Momia: Ay, papá, tas´ sometío. ¡Qué vergüenza para el gremio!
- Edward: No es para menos. Es que el oficio ha cambiado mucho últimamente y lo de aterrorizar se pone cada vez más dificultoso.
- La Momia: ¿Y eso? ¿Por Blade? ¿Buffy la cazavampiros? ¿Van Helsing?
- Hombre Lobo: No, camaradas, es el malandraje desatado. Ya no puedes salir tranquilamente a aullar en las noches de luna llena, ni siquiera en las de luna nueva, creciente o menguante, porque igual sales atracado. Me da un susto.
- Frankestein: Pero termina de decir, Edward… ¿cómo haces para que el cabello te quede así? ¿Te lo secas con secador o con plancha? Y esos reflejos… ¿son naturales o te hiciste las mechas?
- Edward: El secreto es una mezcla de acondicionador con aceite de jojoba, baba de caracol y…
Edward no ha concluido su disertación cosmetológica cuando un fuerte portazo se escucha desde la otra habitación. Bella entra a la cocina. Con gesto de repugnancia ante aquel zaperoco:
- Bella: ¡Qué bonito, no! Sinceramente. Una no se puede descuidar porque, no sólo te me gastas todo el protector labial, sino que me llenas la casa de amigotes.
- Edward: Sólo pasaron a saludar antes de recalar donde El Fantasma de la Ópera.
- Bella: Y tú… (dándole un coscorrón a El Hombre Lobo) ¡Mira el pelero que me has regado por el piso!
- Hombre Lobo: Eso no me decías antes…
- Bella: Ni me acuerdes ¡Es que una tiene un tino para los hombres! No me podía conseguir a uno normalito ¡Nooooooooo! Sino que, de safrica, vengo a empiernarme con un vampiro y, para salir del despecho, con un licántropo. Puras joyitas.
- Edward (en tono conciliador): Mi ciela, no me hagas pasar la pena. Por cierto… ¿Me trajiste las morcillas que te pedí para cenar?
- Bella: Y con qué, si en todo el santo día tú no mueves ni un colmillo para traer un kilo de venado, man que sea un litrico de leche así sea de esos de PDVAL ¡Chupasangre!
- Hombre Lobo (propinándole un leve codazo a La Momia): De la que me salvé…
- Bella: En definitiva ¡Calabaza y cada quien para su casa! Me voy a ver la novela y, cuando regrese, no quiero ni una venda, ni una cicatriz, tornillo o gota de sangre en la cocina ¿Me entendieron?
- Los bichos legendarios (al unísono): ¡Sí, señora!
- Frankenstein (al oído de La Momia): La propia Alien.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenísimo. Ya estoy advertida para no irla a ver. Saludos desde Bogotá.
Isabela Gil

Raquel Gómez dijo...

Yo espero acabarme los libros antes de ver las pelis, aunque las veré desde casa, no iré al cine, lo tengo claro.

Me encantan las ilustraciones de tu blog!

Saludos!

Anónimo dijo...

jajajajaja excelente amigo... crepuscriollo.... mejor que la original xD