martes, agosto 10

¡Saluden a Irene!


Uno es un malagradecido. Desde hace semanas disfruto del grandísimo privilegio de contar aquí con la compañía de la artista Irene Pizzolante. Y yo no había anunciado el prodigio con la debida fanfarria. Imperdonable. ¡Bienvenida, Irene! Y ahora a correr mutuamente con las consecuencias pues este espacio también te pertenece.

1 comentario:

Mente Peregrina dijo...

Irene: sencillamente ¡bizarra!