lunes, septiembre 13

Diario íntimo de un ni ni


2 de diciembre: Querido diario (aunque a veces también te odio, diario), hoy conocí a una muchacha que me gusta mucho y quizá la invite a salir ¿O será prudente esperar a que ella me invite a mí? Vamos a ver qué pasa.

15 de diciembre: Anoche, cuando tenía la firme indecisión de llamarla, ella me llamó. Se ve que es de esas mujeres que toman la iniciativa ¿O será una acosadora? Porque eso de estar llamando a un hombre para salir es de mujeres desesperadas. No creo en el Más Allá, pero, madrecita mía, tú qué estás en el cielo ¿qué me aconsejas qué haga?

19 de diciembre: Esta tarde salimos por primera vez. Aunque soy vegetariano, nos atragantamos de cochino frito mientras charlamos de muchas cosas. Le dije que no creo en Dios. Pero tampoco en la teoría de la evolución. A mí ese cuento de que fuimos creados por un Ser Supremo me parece la mentira más grande del mundo ¡Por Dios!

24 de diciembre: Hoy me invitó a regalarles juguetes a los niños pobres a nombre del Niñito Jesús. Me negué porque tampoco creo en el Niñito Jesús. Ni en San Nicolás. Los Reyes Magos, en cambio, esos sí existen.

2 de enero: Tenemos ya un mes saliendo y como yo nunca le he confesado mis sentimientos, ayer me preguntó si la amaba. Me quedé pensando y ella me replicó: “¿no sabes/no contestas?”. Quiero, eso sí, acostarme con ella, aunque… ¿Y si la dejo embarazada? ¿Y si me pega algo? ¿Y si después no me gusta la cosa porque quizá soy del tercer sexo?

6 de enero: Anoche, querido diario, la muy diabla se me echó encima. Me rogaba que la poseyera completamente; pero yo, en medio de mi incertidumbre, la poseí sólo hasta la mitad, ya sabes. Le agarré un pezón (no los dos, sólo uno), le pellizque una nalga teniendo cuidado de no rozarle la otra. Lo hice con el interior puesto y cuando estábamos a punto del clímax, me abstuve a mitad del espasmo porque si mañana me arrepiento, al menos me arrepiento a medias.

20 de enero: Supongo que la amo y quisiera pedirle que se case conmigo. Con ella podría tener una vida plena, formar un hogar. Aunque la gastadera de la boda y el tener que vivir dando explicaciones me produce nauseas. Y lo peor, la suegra metida en casa todo el tiempo. Yo como que me busco a una mujer de buena familia, pero que haya sido criada en un orfelinato.

28 de enero: Diario, hoy pasó algo insólito. Cuando todavía no había resuelto decirle adiós, que lo nuestro quizá no funcionaría, ella se me adelantó reprochándome mi constante titubeo, y me mandó pa´l carajo. Ahora la odio con todo mi corazón, no la quiero ver más nunca… pero la extraño, no dejo de pensar ni por un momento en ella ¡Me estoy volviendo loco!

1 de febrero: Hoy me despido de ti, diario. He decidido poner fin a mi existencia. La muerte es la única manera de olvidarla definitivamente. Ya luego reharé mi vida con otra mujer que sí me comprenda.

Ilustración: Irene Pizzolante
irenepizzolante@gmail.com
http://irenepizzolante.com

3 comentarios:

Cristina dijo...

!Me encantó! A veces las oportunidades en la vida se nos presentan sin problemas, sin complicaciones y somos nosotros mismos quienes buscamos “El Problema” para justificar nuestra cobardía. Así se nos pasa la vida, el amor, y la existencia.

LUCYLOVE dijo...

NO HE PARADO DE REIR, ME ENCANTO!!

Anónimo dijo...

Esta entrada sí me gustó. Me encanta la forma cómo usas el fenómeno político "Ni-Ni" para hacer parodia de las personas estúpidamente indecisas.