martes, enero 18

Seguidores, vengan a mí


Twitter cristaliza el sueño de muchos de subir al escenario para dirigirse a un auditorio más o menos alerta y, como todo orador sabe, no es igual cuando la sala está casi vacía a si se encuentra rebosante de espectadores: pese a que se afirme que el indicador correcto para medir la influencia en dicha red social no es el número de seguidores sino la respuesta lograda con cada mensaje publicado, sería hipócrita no admitir el entusiasmo que se siente cuando llega más público a la función (¡yeah!), nuevos legionarios a la lista de followers cuya densidad afecta gradual y hondamente la actitud del tuitero:
- De 0 a 10: Aquello parece cumpleaños de niño de la calle, nada mal si apenas llevas días suscrito a Twitter pero si pasan ¡meses! y no sales del foso, comienza a preocuparte pues más de uno pensará de ti “¿Y éste no tiene ni una docena de conocidos en red que lo atienda?”. Si persiste la bancarrota de público, mejor cierra la cuenta y organiza una reunioncita en casa para decir ahí lo que tengas que decir. O recurre a ese elocuente argumento según el cual “no importa la cantidad de seguidores… ¡sino su calidad!”.
- De 11 a 100: La tertulia comienza a tomar calor y agradeces con un emotivo mensaje directo a los nuevos fieles que poco a poco te van sacando de la oscurana; no obstante, aún justificas la cifra relativamente íngrima diciéndote a ti mismo: “Es que yo sólo tuiteo de vez en cuando”.
- De 101 a 500: Rebasado el centenar de seguidores, tu reputación respira aliviada pero gana grados la fiebre de popularidad. En este punto piensas en función a 140 caracteres (“Ummm… esta frase que dije sería un buen tuit”) y si recibes un mal servicio en la charcutería ya amenazas al portu con un “¡Te voy a denunciar por Twitter!”.
- De 501 a 1.000: Estás convencidísimo/a de que cada mensaje enviado por ti será la comidilla del día en el metro y en las oficinas, demoledor del orden político o que un libretista de telenovelas reorientará el curso de la trama porque publicaste un tuit diciendo que no te gustó el capítulo de anoche. ¡Ah!, y ya juras que desde la CIA hasta Al-Qaeda abrieron sendos expedientes con tu timeline.
- De 1.001 a 5.000: Si alguna vez pegaste un número de lotería entonces conoces el éxtasis que genera superar el millar de seguidores en Twitter. Con una audiencia mayor a la que asistiría a un concierto de Mirla, estás en condiciones de exhibir un justificado divismo y pensarlo dos veces antes de relacionarte con esos fracasados que aún no alcanzan tan buchona cifra. Ahora te sorprendes si el mesonero de un restaurante que visitas por primera vez pregunta si deseas pan con ajo cuando tú ¡claramente! tuiteaste hace poco que estás a dieta.
- De 5.001 a 100.000: Al entrar a un ascensor o a una tienda, sospechas que la gente te mira de reojo luego de haberte identificado por tu avatar y si no te piden un autógrafo es por pena. Comienzas a seleccionar tus mejores tuits para publicarlos en una antología.
- De 100.001 a 1.000.000: @LuisChataing, deja algo para el popupulacho.
- De 1.000.001 en adelante: ¡Felicitaciones! Pese a que acaricies el deseo de mantenerte en la presidencia, o lucir de nuevo un traje de carne cruda.

Ilustración: Irene Pizzolante
irenepizzolante@gmail.com
http://irenepizzolante.com

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