domingo, julio 16

Día de la Criatura



Una efeméride amenaza con desplazar el bululú del Día de la Madre y el de la secretaria. Se trata del tercer domingo de julio, como lo es hoy, Día del Niño, fecha cuando una multitud de carricitos toma las calles, los centros comerciales, las pizzerías, los parques, ¿los museos?, y ni hablar de los MacDonald´s, que no se dan abasto para atender a tanto infante voraz, como si el payaso Ronald hubiese esparcido el rumor de que Juana La Iguana atentó contra la vida de Barney con el perverso fin de provocar compras nerviosas de cajitas felices.
No hay sitio donde esconderse. Hasta las peñas hípicas son ocupadas por un tropel de chiquillos que, en compañía de sus apostadores padres, reclaman que sintonicen Floricienta en lugar de las carreras de caballos; mientras en las casas de cita las chicas malas improvisan otro género de actividades recreativas para compartir con sus pequeños la celebración. Mi pregunta es: ¿De dónde sale tan abrumadora cantidad de niños? ¿Será que este día todo el país decidió fumigar sus casas? ¿Son disturbios en respuesta a que Popy resolvió relanzar su carrera artística? Hay tantas criaturas en la calle que si la oposición las hiciera marchar en cambote hacia Miraflores, hasta hoy llega el gobierno.
Se dice que es una fecha pensada con fines comerciales por la industria juguetera, pero ya yo identifiqué a los verdaderos beneficiarios: las pinta caritas, que hoy hacen su agosto, pudiendo irse a vivir holgadamente a Las Bahamas luego de pincelar un número inaudito de maripositas, florecitas, estrellitas y demás figuritas sobre las mejillas de la infancia nacional, germen de su futura obsesión por los piercings en el ombligo y los tatuajes de Metallica.
Hoy la mayoría de los niños lleva un globo en una mano, y en la otra a un padre o representante empujado como una masa sin voluntad propia. Éste se ubica en alguna de las siguientes categorías:
A) El Resignado, reconocible por su cara de fastidio durante la función de títeres pues sabe que a esa hora pasan en la tele la última de Jackie Chan o juega el Barça.
B) El Ventajista, en escandaloso duelo con los demás progenitores/as para que su vástago sea el primero en ser atendido por el vendedor de cotufas.
C) El Vengador, a quien de niño nunca le celebraron su día y está aquí para desquitarse, montado antes que nadie en los carritos chocones y el que más brincos pega sobre el castillo inflable.
Cuando cae la noche comienza la retirada; los invasores vuelven a sus escondrijos con la lengua adormecida de tanto helado, dejando atrás jirones de globo y las calles viscosas de algodón de azúcar, los estantes vacíos de golosinas, y entre el pelo de los taxistas un resto de chicle o chupeta como acaramelada secuela del día que bajaron los kindergartens.

jueves, julio 13

Semerucoterapia



Hago un llamado al gobierno para que ponga freno el aberrante proceso de alienación que nos avasalla desde el universo de las terapias alternativas. Y es que no me explicó cómo siendo éste un país con infinitos recursos sanadores, las muy primermundistas Flores de Bach estén a punto de arrebatarle el protagonismo a nuestra noble zábila, o por qué las sales de Schüssler amenazan con sepultar en el olvido al ignoto semeruco. Para revertir tan poco patriótico descarrío, propongo a las autoridades sanitarias que tomen el acertado ejemplo de la Ley Resorte y destinen una legislación que exalte lo autóctono y someta a las grandes potencias ante las virtudes del jobo y la ciruela de huesito.

CAZÓN SHUI
Para que una terapia alternativa sea mirada con respeto debe exhibir una obvia procedencia oriental, como lo demuestra el auge del Feng Shui o la kinesiología. Por ello, pongo sobre el tapete una ciencia, no llegada del lejanísimo sol naciente planetario, sino de Nueva Esparta y regiones circunvecinas: las bondades holísticas de la empanada de cazón. Se aconseja la imposición de este género alimenticio sobre el lugar de la dolencia así como en las esquinas de la casa que den hacia la Constelación de Acuario. Durante el proceso ha de pronunciarse tres veces la fórmula invocatoria “hijo er` diablo”, mientras con un sombrero pelo e` guama se ventea la quemadura producida sobre la epidermis por tan mística fritura.

FRENAZO PREDICTIVO
Ya lo de vaticinar el destino mediante la lectura de las líneas de la mano o la borra del café son destrezas en desuso. Sírvase, pongo el caso, de los “frenazos de bicicleta” dejados sobre la ropa íntima por la nutrida clientela que hará cola para conocer el futuro a partir de tan generalizado hábito.

METROREDUCING
Si es usted un alma elevada que hasta de una chapita de refresco extrae un método con que ofrecer fortuna física y espiritual, ha de ingeniárselas luego para acertar con un título impactante. Porque eso sí: las 32 sesiones de Icaco Podal o Uvitaeplaya Conectora Plasmática (¡ahí les dejo esa!), deben ser asistidas por un masoterapeuta psicosomático perito en osteopatía cráneo-sacral.

CANAFISTULATERAPIA
Es inaudito que el asalto de la aromaterapia, cristaloterapia, colorterapia, fangoterapia, crioterapia, magnoterapia, terapia radiónica y demás rapias, haya ensombrecido las virtudes de nuestra noble cañafístula que -según estudios que usted se encargará de divulgar vehementemente- combate la diabetes, los males cardiacos, la hipertensión, el estreñimiento, las hemorroides, las espinillas, los pelos que sobresalen de la nariz, el olor de los pies, la devaluación monetaria, los movimientos sísmicos y la baja estatura física que su cliente viene arrastrando desde hace tantísimas vidas.

martes, julio 11

Pavosaurio al ataque



Saco del fondo de la gaveta una chemise color melocotón y los jeanes marca Guess, desempolvo mis Thom McAn, me rocío la papada con Azzaro, y salgo a la calle a reconquistar el mundo pues eso de la crisis de los cuarenta no va conmigo. Las cosas no han cambiado mucho. En la radio Iván Loscher anuncia a Elisa Rego, a Adrenalina Caribe, Sergio Pérez (¡el concierto de Yordano e Ilan en el Poliedro estuvo atrinca!), mientras doy unas vueltas de reconocimiento por los sitios de moda. ¡Carajo!.. ¿1900 My Way es ahora una agencia de lotería? ¿En la City Hall montaron una Quinta Leonor? Da igual. Busco un sitio con bastante bulla para levantarme a una de esas jevitas a las que los adultos contemporáneos les bajan las medias.
- Hola, cocha pechocha ¿en qué andas? –le digo a la tierna acodada en la barra-. ¿Te provoca una Bold?
- No bebo jabón.
- Chama, una cerveza Bold. Qué vacilón ¿Y estás sola?
- Ujum. Vine a puro browsear.
- No puedo creerlo, con lo agraciada que eres. Sin duda haces muchos aeróbicos ¿No te han dicho que eres igualita a Tatiana Capote?
- ¿A Tatiana qué? Apdateame que no hago link.
- No te hagas la zanahoria, que estás más esquiva que la madre de Marco.
- Mi papiro, deja el fantasmeo que yo lo que quiero es perrear.
- Con que te gustan las mascotas –digo, ya más cómodo en el tema canino- ¿Viste ya la última de Cocodrillo Dundee?
- Sin rebuleo, mi cangri. Tú como que eres burundanguero.
- ¡Eso! “Tongo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé” ¿O quizá prefieras una de Pochy y Su Cocoband?
- Forwardeame esa info que no testeo.
Qué enchave con la tierna. Mejor paso a una cotorra de cultura general:
- ¿Leíste “Los Versos Satánicos”, de Salman Rushdie?
- Yo lo que quiero es mambotear –dice ella, conduciéndose como una posesa hacia la pista de baile, mientras yo repaso un par de movimientos al mejor estilo Dinamita (con sumo cuidado para que no se me ruede el bisoñé).
- ¡Upa, cachete! Bailas mejor que Juana la Cubana –le comento. De inmediato la moza se coloca de espaldas y comienza a frotarse el fondillo contra una de mis rodillas mientras entona la lírica de la canción puesta por el discjockey: “Acorrala, hala, toma por el pelo/aulla, aruña, aprieta por el cuello/aprovecha dale, negro, no toy pa juegos/si toco, toca, dale; yo voy primero”.
- ¡Suéltate sin confuseos, ven y perréame, frontéame! –enloquece la greñúa-. Latiguéame bien duro, mi hot dog, que ando sin jockey!
Con la excusa de ir por un trago, la arrastro hacia la barra para librarme de un tercer infarto inminente.
- Espérame aquí sentadita, que ya regreso.
- Tú como que eres guasa guasa, guasa guasa –la escucho a la distancia, mientras salgo del bonche haciéndome el Willy, de vuelta a casa a reponer fuerzas con algún episodio de El Chavo o Mazinger Z porque mañana, sin duda, hay guerra de minitecas en Mata de Coco.

jueves, junio 29

Contacto visual



Su peor recuerdo de infancia se originó cuando en un cumpleaños contrataron a un payaso para animar la fiesta. Durante la celebración el sujeto de labios encendidos le destinaba las maromas mirándolo fijamente a los ojos. Aquello fue espeluznante. No hay cosa más tétrica que un payaso mirándote a los ojos mientras retuerce un globo hasta darle forma de perro salchicha. El terapeuta confirmó que sus taras de adulto provenían de aquella terrible experiencia que lo despertaba en las noches haciéndole sudar frío, y que fijó desde entonces su renuncia a tender puentes visuales hacia otras personas.
Dicha fobia acarreó penosas consecuencias. Siempre lo atendían de último en los comercios por negarse a perseguir visualmente al despachador, siendo detenido en numerosas ocasiones pues en las alcabalas a los funcionarios nos les simpatiza ver su cara enmarcada en otros lentes oscuros. El trastorno, sin embargo, abrigó aspectos favorables. Coincidir la mirada con la del buhonero que ronda junto al carro autoriza al comerciante informal a abalanzarse como un águila sobre la ventanilla. Él nunca tuvo ese problema, eludiendo con igual ciencia a los limpiadores de parabrisas y a las religiosas que entornan los ojos como paraparas durante la recaudación de fondos para muy diversas causas.
Dentro de un ascensor estaba en ambiente. Allí nadie sabe qué hacer con los ojos, improvisándose inquietudes repentinas –un aviso en la pared, los cordones del zapato- para evadir el asomo ajeno. Exiliado del universo vítreo, pasaba horas contemplando en el espejo del baño su mirada vacía de otras miradas que no fueran de cachorros o de niños chiquitos, allí donde se anuncian los ojos de Dios.
Aprendió a resolver con ingenio las formalidades románticas. Por aquello del espejo del alma, los enamorados reclaman trato visual durante el cortejo. En respuesta a esta creencia él trazó la maniobra de hincar su atención en el espacio entre las cejas, sobre el puente de la nariz, dominando luego de mucha práctica esa insólita extravagancia de las caricaturas japonesas donde a los personajes les tiembla notablemente el iris, como si padecieran mal de sambito ocular. Todo un poema. Luego apuraba el beso, momento cuando las damas abaten los párpados para abandonarse a una segunda oscuridad llena de chispas.
Aquella amante fue diferente, decisiva. Ella no cerraba los ojos ni en la cúspide del orgasmo. Muy por el contrario, con insistencia buscaba la mirada de él, asunto como para espantarse y salir huyendo de la pieza, que exhibir con tanto descaro el éxtasis es comportamiento propio de psicópatas. Aunque ella de psicópata nada. Puro hábito de payasita.